Pieles atópicas

La atopia es un síndrome crónico de hipersensibilidad, cuya manifestación cutánea es un conjunto de síntomas y signos en la piel conocidos como dermatitis atópica o eccema atópico. La dermatitis atópica es un trastorno inflamatorio de la piel, crónico e intermitente, que se caracteriza por piel seca y picor (prurito) intenso. Este proceso inflamatorio afecta a la función barrera protectora de la piel y aumenta la pérdida de agua transepidérmica, conduciendo a piel seca. La combinación de inflamación y sequedad produce picor en la piel. El inevitable rascado de las lesiones da lugar a eccemas y favorece las sobreinfecciones. El eccema se localiza principalmente, en los pliegues de flexión, manos, plantas y es bilateral y simétrico. La deficiente función barrera protectora y el propio rascado, facilitan la permeación o entrada de antígenos (alérgenos) y de bacterias (sobreinfecciones).

La recuperación de la función de barrera de la piel, alivia la sintomatología de la enfermedad; permite la hidratación de la piel atópica, ya que previene la pérdida de agua transepidérmica y devuelve la suavidad y flexibilidad de la piel.

Por ello, la aplicación de cosméticos que aporten ácidos grasos que contribuyan a recuperar la función de barrera, es fundamental para revertir la sintomatología que presenta una piel atópica.

Los productos de la línea CREMOLIVE, gracias a estar formulados con la Tecnología PAT, contienen altas concentraciones de ácidos grasos procedentes de los de aceites vírgenes utilizados en su formulación, además de utilizar principios activos presentes en la hoja de olivo,  como en el caso de CREMOLIVE Reparadora con Extracto de Hoja de Olivo, que contiene oleuropeina, presente en la hoja del olivo, con propiedades que le permiten actuar sobre las células dañadas, reduciendo la sintomatología (picor, enrojecimiento, costras, placas, …) que presentan las pieles atópicas.

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