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En la composición del aceite de oliva se pueden encontrar dos fracciones: una fracción mayoritaria, que representa el 98%, formada principalmente por ácidos grasos, entre los que se encuentran el ácido oleico, que es el más abundante (70-80%), y ácidos grasos esenciales, como ácidos linoleico, linolénico y araquidónico, entre otros ; y una fracción minoritaria que representa el 2%, constituida por una gran variedad de compuestos químicos, entre los que destacan derivados de ácidos grasos, ceras, vitamina E y polifenoles, entre otros.

La fracción constituida por ácidos grasos va a jugar un papel muy importante en mantener y restaurar la función de barrera de la piel, responsable de una piel seca o la aparición de atopias cuando está deteriorada, además de ser precursores de las prostaglandinas, que son las responsables de la respuesta inflamatoria. En cuanto a la fracción minoritaria, por ello no menos importante, formada, en su mayoría, por sustancias antioxidantes, va a ser responsable de neutralizar la acción oxidativa de los radicales libres.

Aceite de Oliva Virgen Extra

La tendencia actual a incluir aceite de oliva en la formulación de cremas, lociones y leches corporales no es algo novedoso. A lo largo de la historia se ha utilizado el aceite de oliva en la piel con diferentes fines como la higiene, la unción personal, y la perfumería. Los primeros datos que se tienen de su uso con este fin se remontan a 5.000 años atrás, en los que ya se utilizaba con fines cosméticos y del cuidado de la piel.

El aceite de oliva virgen extra confiere una serie de beneficios a la hora de ser utilizado como un tratamiento para la piel. Se puede emplear tanto en pieles sanas como en pieles sensibles o lesionadas, al mismo tiempo que su uso puede ser solo o combinado con otros productos o tratamientos. En piel sana se utiliza como nutriente y como agente antienvejecimiento, otorgando a la piel propiedades como brillo, textura suave y elasticidad. En piel sensible o lesionada, el aceite de oliva restaura la deteriorada función de barrera gracias a su aporte de ácidos grasos esenciales, protegiendo al mismo tiempo la piel lesionada.

Efecto sobre la piel

El aceite de oliva virgen extra, es uno de los ingredientes más apreciados de la industria cosmética, utilizándose en infinidad de mascarillas capilares, en cremas hidratantes, exfoliantes, para conseguir pestañas más fuertes y brillantes o para tratar las manos castigadas.

Entre los principales efectos que ejerce sobre la piel destacan

  • Protección de la piel frente a factores ambientales externos, ya que hidrata y mantiene integra la estructura de la dermis, regenerándola y aportando mayor firmeza.
  • Restauración de los niveles naturales de humedad de la piel, gracias a su aporte en ácidos grasos que restauran la función de barrera.
  • Como emoliente corporal, suavizando e hidratando la piel
  • Como tonificante de la epidermis.
  • Como calmante en las sensaciones de prurito y escozor.
  • Alivia el dolor en las úlceras y heridas.

El aceite de oliva virgen extra es un ingrediente clave para combatir los problemas de la piel dadas sus propiedades hidratantes, antioxidantes, suavizantes y protectoras. Especialmente recomendado en pieles secas, envejecidas, dañadas o atópicas, y también en pieles sanas.

Por las propiedades que posee el Aceite de Oliva Virgen Extra, todos los productos de la línea CREMOLIVE están formulados a base de Aceite de Oliva Virgen Extra. Cabe resaltar el contenido de Aceite de Oliva Virgen Extra en su composición en CREMOLIVE CORPORAL REGENERADORA, con mas de un 15%, en CREMOLIVE FACIAL MUJER, con mas de un 20%, o en CREMOLIVE SERUM ANTIENVEJECIMIENTO, con un 80%; todas ellas aptas para todo tipo de piel, ya que se absorben rápidamente sin dejar restos, a pesar de su alta concentración, proporcionando una elevada hidratación, suavidad y protección de la piel.

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