Las semillas de Chia están constituidas por ácidos grasos, fibra, aminoácidos, antioxidantes, vitaminas, minerales

Aceite de Chía

La planta de chía, Salvia Hispanica, es un cultivo autóctono de Centroamérica. Existen evidencias que demuestran que la semilla de chía fue utilizada como alimento hacia el año 3500 a.C., siendo uno de los principales componentes de la dieta de los Aztecas. Después del descubrimiento de América, el cultivo de esta planta casi llegó a desaparecer debido a que fue prohibida por su uso en rituales religiosos. A finales del siglo pasado el interés por la chía resurgió adquiriendo particular importancia por el alto contenido en ácidos grasos (AG) omega 3.

Propiedades

Las semillas de Chia contienen entre 25 y 40% de aceite, compuesto por ácidos grasos esenciales (no sintetizados por el organismo humano) tanto insaturados como saturados en proporción 4:1, es de destacar el α-linolénico con 64% (AG poliinsaturado esencial de la serie omega 3) y el linoleico 20% (omega 6). Esta proporción en omega-3 le confiere propiedades antiinflamatorias, con efecto terapéutico en enfermedades inflamatorias de la piel.

Los aminoácidos presentes en el aceite de chia como el glutamato, ornitina, arginina, prolina estimulan la síntesis de colágeno, el cual se ve disminuido cuando la piel sufre fotoenvejecimiento cuando se ve expuesta a la radiación UV. Esta síntesis de colágeno además favorece la cicatrización, mejorando la replicación celular y la respuesta inmunitaria, además de mejorar la pigmentación.

El aceite de chia posee actividad antiinflamatoria y actividad antioxidante gracias a los flavonoides y las vitaminas, protegiendo a la piel frente al daño oxidativo, protegiéndola de los rayos ultravioleta y la polución ambiental. En concreto, la vitamina A contribuye a la formación de colágeno, favorece la cicatrización y beneficia la hidratación de la piel; la vitamina E, que actúa como potente antioxidante que protege a la piel del efecto de los radicales libres; la vitamina A, actúa como antiinflamatorio, con efecto sobre las bacterias que producen el acné, regulariza los procesos de la piel, ayuda a corregir condiciones de sequedad y deshidratación, colabora en la rápida cicatrización de las heridas.

Los oligoelementos como el zinc, cobre y selenio, presentes en el aceite de Chia protegen contra el fotoenvejecimiento, ya que limitan la penetración de la radiación UV e inhiben la actividad microbiana y tienen efecto antioxidante favoreciendo el estrés oxidativo. Por otro lado, el calcio colabora en la proliferación de células en la epidermis. Es importante en la diferenciación y maduración funcional de los fibroblastos cuando se presenta una herida, participando activamente en la cicatrización y curación de heridas.

En la línea de productos CREMOLIVE, el SERUM REPARADOR de Aceite Virgen de Chia, proporciona todas las propiedades descritas del Aceite de Chía, siendo ideal para el tratamiento de cicatrices, para luchar contra el envejecimiento, además de ser eficaz para tratar el acné.

 

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